Al ancestral concepto de inteligencia como capacidad de razonamiento mental, se ha ido solapando, en los últimos años, una teoría de la inteligencia múltiple, que no sólo abarca la mera razón, sino también la emoción y las aptitudes para la relación social.

“La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento,

sino en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica”

(Aristóteles)

Numerosos estudios han podido constatar que la inteligencia del Hombre tiene componentes hereditarios en un 80% (variando este porcentaje de unas poblaciones a otras) y un resto de influencia ambiental o de entorno social. Esto ha provocado que el estudio del individuo inteligente como ente unitario sea desbancado por una concepción social de la inteligencia, que toma como unidad de medida, no a la persona sino al grupo.

Así, Howard Gardner, creador de la Teoría de las inteligencias múltiples, clasificó la inteligencia humana en dos niveles con nueve subniveles:

Inteligencia formal:

  • Inteligencia lingüística
  • Inteligencia lógica-matemática
  • Inteligencia Física
  • Inteligencia espacial
  • Inteligencia musical
  • Inteligencia interpersonal
  • Inteligencia intrapersonal
  • Inteligencia corporal

Inteligencia social:

  • Inteligencia emocional

Aunque cada uno de los subniveles merecería, por sus características particulares, un estudio individualizado, analizaremos en este artículo, de forma sumaria, los principales aspectos de esta inteligencia global, destacando los rasgos grafológicos indicativos de los mismos.

Personalidad y originalidad

El individuo inteligente sabe distinguirse de la masa aportando lucidez y creatividad, y así serán sus rasgos escriturales, personalizados, separados del modelo aprehendido.

Razonamiento lógico

Los ligados en la escritura, especialmente el predominio de ligados en las zonas altas de las letras, determinan una notable capacidad para la razón lógica y para anticiparse con certeza a acontecimientos futuros.

Progresión y proyección a futuro

La persona inteligente es la que avanza a impulsos de iniciativa, y lo manifestará en una escritura ligeramente tendida hacia la derecha, ligada con progresiones y sin miedo al margen derecho.

Agilidad mental

Aspecto determinante de la inteligencia es la capacidad de resolver con agilidad, de responder con prontitud ante posibles imprevistos. No se trata de irreflexión sino de reflexión pronta y práctica. Este aspecto se manifestará en una escritura rápida, ágil, quizás con rasgos filiformes y simplificaciones.

Claridad de ideas

Una mente clara y despejada donde las ideas fluyen con libertad creativa es signo notable de aptitud intelectual. Su manifestación escritural se comprobará en un texto claro, de elaboración sencilla, de legibilidad perfecta y con una correcta interlineación, sin choques ni superposiciones entre pies y crestas.

Capacidad de concentración y atención: la asimilación correcta y profunda del entorno, la capacidad de captación, la atención al detalle y el saber separar la esencia de lo meramente accesorio constituye un plus de inteligencia. Se plasmará en un conjunto escritural completo y correctamente puntuado, ordenado y claro, constante y coherente.

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